Inicio Santuario de San Miguel de Aralar


 

Existe una forma tradicional, acuñada a lo largo de los siglos, para recibir a la efigie de San Miguel de Aralar en su llegada a una localidad y para su acompañamiento hasta la despedida

 

La comunidad se reúne en el punto acostumbrado, presidida por la Cruz procesional de la parroquia. Antiguamente, cuando los acompañantes de la efigie se desplazaban a pie o a caballo, este punto solía ser el límite del término municipal o concejil. Los vecinos del pueblo del que salía San Miguel acompañaban la efigie hasta el límite y allí era recibida por los vecinos del pueblo al que se dirigía. Hoy, en que salvo algún pequeño trayecto, los desplazamientos se realizan en vehículo, la comunidad suele esperar en las proximidades del templo parroquial.

  Despedida de San Miguel al finalizar su visita a Pamplona
Despedida de San Miguel al finalizar su visita a Pamplona
 

Al llegar la imagen, alzada en su astil, se realiza el rito del beso entre el Angel y la Cruz parroquial. Si el lugar de encuentro se sitúa lejos de la iglesia, se va hasta ella cantando las letanías de los santos o de la Virgen. Al llegar a las proximidades de la iglesia, se realiza la bendición de los campos.

Seguidamente se canta una oración de alabanza a las maravillas de la creación y en el interior de la iglesia, tiene lugar una celebración, consistente en una Eucaristía o en un acto más breve y sencillo, dependiendo de las previsiones del programa, mientras se cantan las tradicionales letrillas de acogida y de despedida (Véanse en el apartado La espiritualidad).

A continuación, se acostumbra a recorrer con la efigie las casas en las que existe algún enfermo.